Antes de elegir una inversión conviene entender tres conceptos fundamentales: riesgo, rendimiento y plazo.
Los tres están relacionados y ayudan a determinar si una inversión tiene sentido para tus objetivos.
No basta con preguntar cuánto puede ganar una inversión. También necesitas saber cuánto puede variar, cuánto podrías perder y durante cuánto tiempo puedes mantener tu dinero invertido.
¿Qué es el rendimiento?
El rendimiento representa la ganancia o pérdida generada por una inversión durante determinado periodo.
Puede provenir de distintas fuentes:
- Intereses.
- Dividendos.
- Rentas.
- Aumento del valor del activo.
- Una combinación de varias fuentes.
El rendimiento puede ser positivo o negativo
Una inversión no necesariamente genera ganancias.
Si compras un activo y posteriormente vale menos, tu rendimiento puede ser negativo.
¿Qué es el riesgo?
El riesgo es la posibilidad de que el resultado real de una inversión sea diferente al esperado.
Puede significar:
- Obtener menos rendimiento del esperado.
- Sufrir variaciones importantes en el valor.
- No recuperar el dinero en el momento esperado.
- Perder una parte del capital.
- En determinados casos, perder la totalidad de lo invertido.
No existe una inversión completamente libre de riesgo
Incluso las alternativas consideradas conservadoras pueden enfrentar distintos tipos de riesgo.
- Inflación.
- Cambios en tasas.
- Liquidez.
- Incumplimiento.
- Variaciones del mercado.
- Riesgo cambiario, cuando aplica.
¿Qué es el plazo?
El plazo es el periodo durante el cual esperas mantener tu dinero invertido antes de utilizarlo.
Puede dividirse de manera general en:
- Corto plazo.
- Mediano plazo.
- Largo plazo.
No existe una frontera universal entre cada periodo. Lo importante es relacionarlo con la fecha real de tu objetivo.
Riesgo y rendimiento suelen estar relacionados
En términos generales, buscar mayores rendimientos potenciales suele implicar aceptar mayor incertidumbre.
Esto no significa que asumir más riesgo garantice una mayor ganancia.
Significa que una inversión con mayor potencial de rendimiento también puede presentar una mayor posibilidad de resultados negativos.
Mayor riesgo no significa automáticamente mejor inversión
Una inversión más arriesgada sólo tiene sentido si ese nivel de riesgo es compatible con:
- Tu objetivo.
- Tu plazo.
- Tu situación financiera.
- Tu capacidad para absorber pérdidas.
- Tu tolerancia a las fluctuaciones.
El plazo cambia cuánto riesgo puedes asumir
Cuando necesitas el dinero pronto, normalmente tienes menos capacidad para esperar una recuperación después de una caída.
Cuando tu objetivo se encuentra a muchos años, puedes tener más tiempo para soportar fluctuaciones.
Ejemplo de corto plazo
Imagina que necesitas $200,000 dentro de seis meses para completar el enganche de una vivienda.
Si colocas ese dinero en una inversión que puede caer significativamente justo antes de necesitarlo, podrías no contar con la cantidad suficiente.
En este caso, preservar el capital y mantener liquidez puede ser más importante que buscar un rendimiento elevado.
Ejemplo de largo plazo
Ahora imagina que estás invirtiendo para un objetivo que se encuentra a 25 años.
Un horizonte más largo puede darte mayor capacidad para soportar periodos de volatilidad y buscar crecimiento.
Eso no significa que debas asumir cualquier nivel de riesgo, sino que el tiempo modifica tu capacidad para manejarlo.
El plazo no elimina el riesgo
Tener muchos años disponibles no garantiza que una inversión produzca buenos resultados.
El largo plazo puede ayudar a absorber ciertas fluctuaciones, pero siguen existiendo riesgos relacionados con el activo, el mercado, los costos y las decisiones del inversionista.
Capacidad de riesgo
La capacidad de riesgo se refiere a cuánto puedes perder o cuánto puede fluctuar una inversión sin afectar tus necesidades financieras importantes.
Depende de factores como:
- Ingresos.
- Ahorros.
- Deudas.
- Fondo de emergencia.
- Plazo de tus objetivos.
- Otras responsabilidades financieras.
Tolerancia al riesgo
La tolerancia al riesgo describe qué tan cómodo te sientes con las variaciones del valor de una inversión.
Dos personas con situaciones financieras similares pueden reaccionar de manera muy diferente ante una caída del mercado.
Capacidad y tolerancia deben analizarse juntas
Puedes tolerar psicológicamente una caída importante, pero no tener capacidad financiera para soportarla.
También puedes tener suficiente capacidad financiera y aun así sentirte incómodo ante variaciones moderadas.
La estrategia debe considerar ambas dimensiones.
La liquidez forma parte del riesgo
No todos los riesgos se relacionan con una caída en el precio.
También existe el riesgo de no poder recuperar tu dinero rápidamente cuando lo necesitas.
Por eso conviene revisar qué tan fácil es vender o retirar una inversión.
Inflación y rendimiento real
El rendimiento nominal no siempre muestra cuánto aumentó realmente tu poder de compra.
Si una inversión genera rendimiento, pero los precios aumentan también, parte de esa ganancia puede ser absorbida por la inflación.
Ejemplo conceptual
Si una inversión genera un rendimiento de 6% durante un periodo y la inflación fuera de 4%, el crecimiento del poder adquisitivo sería menor que ese 6% nominal.
El cálculo real también puede verse afectado por impuestos, costos y comisiones.
Las comisiones reducen el rendimiento
Dos inversiones con resultados similares pueden entregar rendimientos netos diferentes si sus costos son distintos.
Antes de invertir revisa:
- Comisiones de administración.
- Costos de compra y venta.
- Comisiones de intermediación.
- Otros cargos aplicables.
Rendimiento esperado no es rendimiento garantizado
Las proyecciones, estimaciones o resultados históricos pueden ayudarte a analizar una inversión, pero no garantizan lo que ocurrirá en el futuro.
Distingue entre:
- Rendimiento garantizado bajo determinadas condiciones.
- Rendimiento esperado.
- Rendimiento histórico.
No los trates como si fueran equivalentes.
La volatilidad no siempre significa pérdida definitiva
Una inversión puede subir y bajar de valor durante su vida.
Una caída temporal no necesariamente se convierte en una pérdida definitiva si puedes mantener la inversión.
Pero si necesitas vender durante esa caída, la pérdida puede materializarse.
Por eso el plazo es tan importante
El plazo te ayuda a determinar cuánto tiempo tienes para enfrentar movimientos adversos antes de necesitar el dinero.
Mientras más cercana esté tu meta, más importante puede ser reducir la exposición a fluctuaciones fuertes.
Ejemplo de relación entre plazo y prioridad
| Horizonte | Prioridad general |
|---|---|
| Muy corto plazo | Liquidez y conservación |
| Mediano plazo | Equilibrio entre estabilidad y crecimiento |
| Largo plazo | Mayor posibilidad de buscar crecimiento, según el riesgo asumible |
Diversificación y riesgo
Diversificar significa distribuir tu inversión entre diferentes activos, sectores, emisores o mercados.
Esto puede reducir el impacto de que una sola inversión tenga un mal resultado.
Sin embargo, diversificar no elimina todos los riesgos.
No confundas riesgo con desconocimiento
Comprar algo que no entiendes añade un problema adicional.
Antes de invertir debes saber:
- Cómo funciona el producto.
- Cómo puede generar rendimiento.
- Qué riesgos tiene.
- Cuándo puedes recuperar tu dinero.
- Qué costos existen.
No persigas rendimiento sin medir riesgo
Una inversión que promete mucho más rendimiento que otras alternativas comparables merece un análisis especialmente cuidadoso.
Pregunta qué riesgo adicional estás asumiendo para obtener ese posible rendimiento.
No reduzcas demasiado el rendimiento por miedo al riesgo
Evitar cualquier fluctuación también puede tener consecuencias.
En objetivos de muy largo plazo, mantener todo el dinero en opciones con poco crecimiento puede dificultar compensar la inflación y alcanzar la meta.
El objetivo es encontrar equilibrio
No necesitas maximizar rendimiento ni eliminar completamente el riesgo.
Necesitas encontrar una combinación adecuada para tu objetivo.
Tres preguntas básicas antes de invertir
- ¿Qué rendimiento necesito para alcanzar mi objetivo?
- ¿Cuánto riesgo puedo asumir?
- ¿Cuánto tiempo puedo mantener el dinero invertido?
Ejemplo de tres inversionistas
| Situación | Plazo | Consideración principal |
|---|---|---|
| Dinero para una emergencia | Inmediato | Liquidez y estabilidad |
| Enganche de vivienda | 3 años | Conservación con cierto potencial de rendimiento |
| Retiro | 25 años | Crecimiento de largo plazo compatible con el riesgo |
Revisa el riesgo conforme se acerca tu objetivo
Una estrategia adecuada hoy puede dejar de serlo con el paso del tiempo.
Conforme se acerca la fecha en que necesitarás el dinero, puede ser conveniente aumentar la estabilidad y liquidez.
Errores frecuentes
- Elegir únicamente por el mayor rendimiento.
- Ignorar la posibilidad de pérdidas.
- No considerar cuándo necesitarás el dinero.
- Confundir rendimiento histórico con rendimiento futuro.
- No revisar liquidez.
- Ignorar comisiones.
- Asumir más riesgo del que puedes soportar.
- Ser demasiado conservador para objetivos de muy largo plazo sin evaluar el efecto de la inflación.
Checklist de riesgo, rendimiento y plazo
- ¿Cuál es mi objetivo?
- ¿Cuándo necesitaré el dinero?
- ¿Cuál es el rendimiento potencial?
- ¿Qué puede hacer que pierda dinero?
- ¿Cuánto podría fluctuar la inversión?
- ¿Puedo soportar una pérdida temporal?
- ¿Puedo soportar una pérdida permanente?
- ¿Qué tan líquida es la inversión?
- ¿Qué comisiones existen?
- ¿El nivel de riesgo corresponde con mi plazo?
Analiza los tres factores juntos
Riesgo, rendimiento y plazo no deberían evaluarse por separado.
Una inversión puede ofrecer un rendimiento atractivo y aun así ser inadecuada si necesitarás el dinero pronto o no puedes soportar sus fluctuaciones.
La mejor decisión consiste en buscar una combinación de riesgo y rendimiento compatible con el tiempo disponible para alcanzar tu objetivo.
Aviso: Este contenido tiene fines educativos y no constituye asesoría ni recomendación de inversión. Toda inversión implica riesgos y los resultados pueden variar.